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Yacimiento Cerro de la Mesa

El yacimiento Cerro de la Mesa se encuentra en la parte más occidental de la provincia de Toledo, dentro del término municipal de Alcolea de Tajo. Se trata de una plataforma de unas 2 hectáreas aproximadamente cuya altura máxima se registra en 376,99 m. sobre el nivel del mar. Como punto de interés hemos de decir que el Cerro de la Mesa está situado en la confluencia de los ríos Tajo y Uso junto al vado prehistórico de Puente Pino que hoy está desaparecido bajo las aguas del Embalse de Azután, y que con toda seguridad dependería directamente de las clases dirigentes de nuestro yacimiento.

Por las características que presenta dicho yacimiento podemos señalar que estamos ante un poblado de la Edad del Hierro; dicho de otro modo estamos ante un castro u oppidum prerromano adscrito al pueblo vetón el cual ocupaba estas tierras antes de la llegada de Roma. La cronología que abarca este asentamiento comprende desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo II a. C. (lo que en el marco cultural se corresponde con la Edad del Hierro I, y la Edad del Hierro II).

El yacimiento se descubre en 1991 con motivo de la remoción de tierras para el Proyecto de puesta en regadío del subsector II de la zona regable de Alcolea de Tajo (Toledo), llevada a cabo por la Confederación Hidrográfica del Tajo. En otoño-invierno de 1996 se lleva a cabo la primera intervención arqueológica en el Cerro de la Mesa con el fin de conocer el potencial arqueológico del yacimiento; las siguientes campañas se organizan en los otoños de 1999, 2000 y durante el verano-otoño de 2003 con el fin de conocer los sistemas defensivos y la estructura interna del yacimiento. En 2004 se proyecta la puesta en valor del yacimiento mediante la limpieza de todo el cerro y el cribado de las terreras como base a un nuevo proyecto que ha de integrar al Cerro de la Mesa como un elemento más para un futuro Parque Arqueológico que comprenderá los restos y yacimientos más importantes de la zona.

Por lo excavado hasta el momento apreciamos que este asentamiento contó con una imponente muralla defensiva muy adecuada para su ubicación ya que el Cerro de la Mesa es un poblado de ribera cuyo emplazamiento estratégico le hace muy fácilmente accesible (en los poblados llamados “serranos” las murallas también existen aunque van acompañadas de las importantes defensas naturales que suponen los elevados riscos y laderas -por encima de los 1000 m.- en los que se ubican).
Por otro lado encontramos que lo poco excavado hasta ahora nos empieza a dar las claves urbanísticas de lo que fue el poblado con sus calles y sus típicas casas de plantas más o menos rectangulares organizadas en torno a una estancia central en la que se sitúa el hogar; las paredes se levantaban a partir de un zócalo de piedra sobre el que asentaban los muros de adobe o tapial. Para cubrir todo las techumbres de paja, ramas y barro volaban sobre las dependencias suponemos que a un agua.
Cabe señalar otro hallazgo más, ubicado en la zona sur del yacimiento y en un corte muy próximo a la muralla. Se trata de una estructura de barro rubefactado con forma más o menos rectangular y que se conoce con el nombre de “lingote chipriota” , un altar de sacrificios al que han aparecido asociados numerosísimos restos de fauna cuyo protagonismo en los rituales fue manifiesto.

Por último, y ya que se ha hablado de fauna, habría que destacar la importancia de la ganadería para los pueblos de la Edad del Hierro y más en concreto para los vetones. Como ya hemos señalado los restos de fauna que se documentan en el yacimiento constituyen una cantidad ingente; y lo que es más importante, los vetones fueron un pueblo eminentemente ganadero (a la par que guerrero y de ahí que todos sus asentamientos estén amurallados), la ganadería como base económica pero también espiritual como muestra la manifestación escultórica que define a este pueblo prerromano, esos toros, cerdos o jabalíes de bulto redondo realizados siempre en roca berroqueña: los verracos. Animales cuya interpretación plantea muchas hipótesis y tiene en continua discusión a los especialistas que hablan de estos verracos como protectores del ganado, como hitos que marcan las propiedades de los pastos para el ganado de un pueblo, como estelas de carácter funerario…
Sea como fuere, en nuestro poblado vetón del Cerro de la Mesa sabemos casi con toda seguridad que también han aparecido ejemplares de este tipo de esculturas; en la finca de El Bercial de San Rafael encontramos dos verracos que dada la proximidad de la finca al yacimiento no es de extrañar que en algún momento fueran sacados del yacimiento; por otro lado, se ha localizado un lomo de verraco muy próximo al yacimiento, en las Casas del Rincón. Y seguro que irán apareciendo más con el tiempo y las excavaciones.

Luis Carlos de Arcos Lamarca

1 El tipo de este altar nos pone en contacto directamente con las influencias orientales (que fueron muchas) que penetraron a través de las murallas de este poblado.